Nutrición

Calculadora de calorías

Por qué no deberías contar calorías

¿Alguna vez has utilizado un contador de calorías para ver cuántas has quemado con un entrenamiento o cuántas acabas de consumir? Muchos lo hemos hecho. Estas son algunas de las cosas a tener en cuenta si quieres empezar a llevar la cuenta de las calorías que consumes o quemas.

La alimentación es la responsable de alrededor de un 80 % de tus objetivos a la hora de ponerte en forma, pero levantarte del sofá tampoco te hará ningún daño. Sin embargo, alcanzar tu forma física ideal no se reduce a calcular las calorías que entran y las que salen.

Las etiquetas de los alimentos pueden ser erróneas en un 30%

La mayoría de calculadoras de calorías y etiquetas de alimentos muestran las calorías medias que contienen los alimentos. Sin embargo, las calorías pueden ser muy diferentes dependiendo del país, la marca y la ración. Por ejemplo, si alguna vez te has preguntado cuántas calorías tiene un plátano, puede que una calculadora indique 90 y otra, 120. Esto supone una diferencia de más del 30%.

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Los entrenamientos HIIT pueden quemar 3 veces más calorías de lo que muestra la calculadora de calorías

Un contador de calorías puede indicar que una sesión de 15 minutos de Tabata quema unas 150 calorías. Puede que esto sea correcto para el tiempo real que has entrenado. Sin embargo, si haces una sesión de HIIT (entrenamiento de alta intensidad por intervalos, por sus siglas en inglés), tu cuerpo experimenta un déficit de oxígeno (esta es la razón por la cual jadeas al final de una sesión intensa). Para recuperar este oxígeno, tu cuerpo tiene que trabajar más duro durante las siguientes 24 horas. Esto conlleva un ritmo metabólico más alto y por tanto quemas más calorías durante esas 24 horas siguientes. Al final, la sesión de Tabata puede hacerte quemar casi 450 calorías, tres veces más que lo que muestra el contador de calorías.

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Las hormonas pueden interrumpir el metabolismo de las grasas

Diferentes alimentos provocan diferentes respuestas hormonales en el cuerpo. Por ejemplo, comer demasiado azúcar sin la proporción correspondiente de fibra, grasas y proteínas causa un pico de insulina. Esto interrumpe el proceso metabólico de la grasa y aumenta la probabilidad de que los alimentos consumidos se almacenen como grasa en lugar de quemarse.

Nuestro cuerpo absorbe más calorías de los alimentos procesados que de los naturales

Los alimentos naturales, como la fruta o los cereales, suelen contener más fibra que los alimentos procesados como el zumo o la harina. La fibra cuenta como carbohidratos y se tiene en cuenta a la hora de contar calorías. Sin embargo, el cuerpo no absorbe todos los carbohidratos. Puesto que la fibra es un carbohidrato indigerible, el cuerpo no absorbe estas calorías.

Por ejemplo, 100 gramos de semillas de chía contienen 40 gramos de fibra. La fibra se cuenta como calorías pero el cuerpo no las absorbe. Así pues, un contador de calorías muestra 467 calorías por cada 100 gramos de semillas de chía, pero el cuerpo solo absorbe alrededor de 2/3 de esa cantidad, unas 310 calorías.

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Nuestra flora intestinal determina el grado en que se absorben las calorías

¿Alguna vez te has preguntado por qué una persona puede estar delgada consumiendo 2000 calorías mientras que otra gana peso?

Nuestro “microbioma” es esencial para digerir los alimentos. Cada persona o animal tiene microorganismos que se encargan de varias funciones corporales. Pero cada uno de nosotros tiene una combinación única de estos microorganismos. Algunos son más útiles que otros a la hora de digerir ciertos tipos de alimentos. Algunos estudios mostraron que transplantar la flora intestinal de ratones obesos a ratones delgados provocó un aumento de células de grasa en estos últimos.

Esto demuestra la importancia de estos microorganismos. Una persona puede tener un microbioma que ayude a descomponer y absorber los alimentos mucho más eficientemente que otra. Esto puede afectar a la cantidad de calorías que nuestro cuerpo absorbe realmente de la comida.

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El método de preparación importa

Las calorías que nuestro cuerpo absorbe de los alimentos también depende de cómo los preparemos. Por ejemplo, absorbemos más calorías de una zanahoria cocinada que de una cruda. Cocinar facilita la absorción de calorías de los alimentos. En el pasado, cuando la comida era escasa, cocinar ayudó a nuestros ancestros a sobrevivir.

Cuando consumimos alimentos procesados, triturados o picados, nuestros órganos no necesitan trabajar tan duro para reducir su tamaño. Por eso reemplazar las comidas principales por batidos no es aconsejable: se absorben fácil y rápidamente, el azúcar en sangre aumenta de inmediato y enseguida queremos más. Lo que queremos es que nuestro cuerpo gaste su energía en digerir los alimentos: se queman más calorías y ese trabajo duro mantiene sanos y cuida de nuestros órganos.

Ya te esfuerzas lo suficiente al entrenar tu exterior. ¡Pero no olvides entrenar también tu interior! ¿Por qué evitar que los órganos hagan su trabajo? Digerir alimentos naturales es un buen entrenamiento para tus órganos. Los mantiene sanos (¡y a ti también!).

Contar calorías es estresante

La mayoría de los usuarios que utilizan un contador o una calculadora de calorías tiene dificultades para alcanzar su objetivo. Aunque ven que tienen un déficit de calorías, se preguntan por qué no pierden peso.

Tener en cuenta las calorías de cada plátano que te comes puede convertirse en una obsesión, y es estresante. Cuando la hormona del estrés (cortisol) está permanentemente alta, quemamos menos grasa.

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El quid de la cuestión

Aunque tu consumo de calorías sobre el papel sea el ideal, no significa que el peso que muestra la báscula lo vaya a ser. Utilizar un contador de calorías no significa que vayas a alcanzar tu objetivo más rápidamente. Las calorías calculadas pueden ser muy diferentes de las que realmente absorbe o quema tu cuerpo.

Entonces, ¿las calorías en las etiquetas de los alimentos no son precisas? ¿Las hormonas afectan el proceso?

Y ahora, ¿qué? No te obsesiones por contar las calorías con exactitud. Si de verdad te preocupan, consulta a un especialista: un nutricionista puede ayudarte a seguir un plan de comidas saludable y equilibrado. O puedes utilizar una aplicación que te proponga un plan de comidas personalizado, como 8fit.

¿No estás seguro de por dónde seguir? Nuestra guía de nutrición puede ayudarte a comenzar.